martes, 17 de noviembre de 2015

TIPOS Y DISEÑOS DE INSTALACIONES



 TIPOS 



DISEÑOS DE 


INSTALACIONES 


PARA CABRAS



corrales sencillos

La manera de alojar los animales depende del tipo de explotación. El sistema intensivo exige mucho del alojamiento. En el siste­ma ex­tensivo, por el contrario, muchas veces no se encuentra ni apris­co ni corral. Sin embargo, para facilitar el manejo y evitar las des­ventajas del sistema extensivo se recomienda construir unos corr­ales con techo y acostumbrar a los animales a que se reúnan todas las tardes, dejando las crías nacidas en los corra­les du­rante el día; suministrar a las cabras en horas de la tarde sal mineralizada y/o con­centrado hasta que se acostumbren a lle­gar voluntariamente. Este corral puede ser sencillo, vea como ejemplo la figura 5.1, eventualmente se le puede dividir en más cor­rales.

Para el buen funcionamiento, es recomendable la construcción de corrales en terrenos de buen drenaje para evitar encharcamiento en épocas de lluvias.  Los materiales utilizados deben ser duraderos, económicos y que permitan fácil limpieza y desinfección. No es recomendable hacer corrales con capacidad superior a 15 animales por corral por problemas sanitarios y traumaticos.


Pisos: Se reco­mienda el cemento si es posible con un espesor de 10 cm y con inclinación de 3 a 5 %, para facilitar el aseo de los corrales. También se puede usar un piso en arena bien afir­mado o piedra. Es importante también utilizar para la construc­ción del piso materiales propios de la región, como madera, gua­dua, etc.


En zonas húmedas es recomendable construir un piso con rejas para evitar que los animales tengan contacto con su estiércol, y evi­tar infestación de parásitos. El piso debe ser de 30 cm hasta 1 m. de altura. Para facilitar el aseo se recomien­da un piso con desnivel de 3 a 5 % y un espacio de 2 cm entre los rejas.


Paredes: Es conveniente utilizar materiales económicos y disponi­bles en la región, pero que sean suficientemente fuertes para garan­tizar su durabilidad. Se puede emplear divisiones de made­ra, gua­dua y bambú. La altura adecuada para las paredes debe ser de un metro para los corrales de las hembras y 1.5 m para los cor­rales de los machos. En climas fríos la altura de las paredes debe ser mayor para permitir un ambiente abrigado al interior.

Cercas: Muy utilizado en el sistema extensivo. Sirve para ence­rrar los animales en un solo corral. Los materiales más utiliza­dos son madera, guadua, malla, alambre, caña brava y zinc.


                                          Cerca viva a base de leucaena


Estructura: Se pueden utilizar tubos de cemento, madera o guadua.

Techos y cobertizos: Los materiales de más frecuentes usos son teja de barro, aluminio, zinc, teja de cartón impermeable, palma o paja, madera. En clima cálido es bueno usar materiales frescos tales como teja de barro, palma o paja. La paja, la palma y la teja de cartón ofrecen peligro por la facilidad de incendiarse.

Un sistema intensivo demanda un aprisco más adecuado, porque los ani­males permanecen allí todo el tiempo. La higiene en este sis­tema es importante y su construcción debe facilitar la lim­pieza. El aprisco debe ser muy abierto para una buena ventilación, pero se deben proteger los animales contra el sol, las lluvias y el viento. Por eso, es mejor construir un techo más grande que los corrales y utilizar barreras rompevientos tanto naturales (ar­bustos) como artificiales.

El sistema semi-intensivo como alojamiento tiene algunas caracte­rísticas tanto del extensivo como del intensivo.




                                                       Un aprisco rústico

Corrales:  La superficie necesaria de los corrales depende del tipo de ex­plotación, del número de animales, del clima, de las condiciones del suelo, y de la distribución de las lluvias. La superficie por animal es aproximadamente 1 m²  - 1.5 m² , en sistema semiestabulado; 1.5 -2 m² y 2 - 2.5 m² por hembra y macho en sistema esta­bulado, respectiva­mente. 

En regio­nes lluviosas es mejor tener corrales grandes, si los animales se quedan mucho tiempo en los mismos o si el suelo no permite un drenaje natural. Debe evitarse la forma­ción y acu­mulación de lodo y heces mojadas, que sean nidos de parásitos y gérmenes. 


El número de corrales necesarios depende del número de grupos en que se dividen los animales, por ejemplo:
-    corrales para cabras
-    corral para crías
-    corral para cabretonas
-    corral(es) para reproductor(es)
-    corrales individuales parideros y/o para cabras enfermas.


También es necesario evitar que los jóvenes estén con los adultos para evitar golpes, contagio de enfermedades y que las crías mamen leche. Se recomienda se­parar la hembras y machos para hacer con­trol de monta.

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